Hay dos razones que nos impulsan a "actuar bien": una es evitar repercusiones directas en nuestra comodidad (no asesinamos vilmente a nuestro panadero para evitar quedarnos sin pan o problemas con la justicia) y la otra es más sutil, tenemos también una capacidad de empatía que nos mueve a obrar de forma que no causemos dolor al prójimo, ya que, lo sentimos casi como propio.
Y es por eso que distingo dos formas de pecar: una es clara, causarle conscientemente malestar a una persona o un grupo relativamente reducido; la otra, sería la anteposición de nuestros intereses personales a los del resto de la población.
Según esto una mala obra se puede llevar a cabo de forma activa ( poner una bomba) o por omisión (no pagar impuestos, negar ayuda o consuelo...) pero nunca por accidente.
Conociendo esto, estimado Évora, es fácil saber como actuar sin perjudicar a tus conciudadanos, y por extensión, tus relaciones personales.
Aprovecho para posicionarme en los asuntos éticos actuales que resultan controvertidos. Todo lo que no atente contra la integridad física o psicológica individual ajena no puede ser censurado.
"Cualquiera puede simpatizar con las penas de un amigo, simpatizar con sus éxitos requiere una naturaleza delicadísima." Oscar Wilde
domingo, 11 de diciembre de 2011
lunes, 5 de diciembre de 2011
La noche pasada
Les conté que cada noche, justo antes de quedarme dormido, sonaba una melodía en mi cabeza. Creo que cada noche es distinta y nunca la recuerdo al despertarme.
Sabían que todos los días, antes de merendar, me siento en el piano de la entrada para componer, y no salen más que acordes que suenan mejor o peor entre ellos. Luego me siento en mi escritorio, e intento crear un poema describiendo a alguna bella mujer y una vez más fracaso.
Pero en ese instante de seminconsciencia previo al sueño, surgen versos y harmonía de mí mente como si otra persona me cantara al oído. También en ese momento visualizo mis deseos como reales, y trato de permanecer despierto y memorizar esa improvisada obra de arte. Y una vez más se diluyen como otros tantos pensamientos.
Por eso les recomendé a ellos, cuyas mentes están despiertas y fértiles que intentaran memorizar el principio de sus sueños, porque es en ellos donde habita el subconsciente, donde se oyen los sollozos del alma.
Sabían que todos los días, antes de merendar, me siento en el piano de la entrada para componer, y no salen más que acordes que suenan mejor o peor entre ellos. Luego me siento en mi escritorio, e intento crear un poema describiendo a alguna bella mujer y una vez más fracaso.
Pero en ese instante de seminconsciencia previo al sueño, surgen versos y harmonía de mí mente como si otra persona me cantara al oído. También en ese momento visualizo mis deseos como reales, y trato de permanecer despierto y memorizar esa improvisada obra de arte. Y una vez más se diluyen como otros tantos pensamientos.
Por eso les recomendé a ellos, cuyas mentes están despiertas y fértiles que intentaran memorizar el principio de sus sueños, porque es en ellos donde habita el subconsciente, donde se oyen los sollozos del alma.
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