Hay dos razones que nos impulsan a "actuar bien": una es evitar repercusiones directas en nuestra comodidad (no asesinamos vilmente a nuestro panadero para evitar quedarnos sin pan o problemas con la justicia) y la otra es más sutil, tenemos también una capacidad de empatía que nos mueve a obrar de forma que no causemos dolor al prójimo, ya que, lo sentimos casi como propio.
Y es por eso que distingo dos formas de pecar: una es clara, causarle conscientemente malestar a una persona o un grupo relativamente reducido; la otra, sería la anteposición de nuestros intereses personales a los del resto de la población.
Según esto una mala obra se puede llevar a cabo de forma activa ( poner una bomba) o por omisión (no pagar impuestos, negar ayuda o consuelo...) pero nunca por accidente.
Conociendo esto, estimado Évora, es fácil saber como actuar sin perjudicar a tus conciudadanos, y por extensión, tus relaciones personales.
Aprovecho para posicionarme en los asuntos éticos actuales que resultan controvertidos. Todo lo que no atente contra la integridad física o psicológica individual ajena no puede ser censurado.
"Cualquiera puede simpatizar con las penas de un amigo, simpatizar con sus éxitos requiere una naturaleza delicadísima." Oscar Wilde
domingo, 11 de diciembre de 2011
lunes, 5 de diciembre de 2011
La noche pasada
Les conté que cada noche, justo antes de quedarme dormido, sonaba una melodía en mi cabeza. Creo que cada noche es distinta y nunca la recuerdo al despertarme.
Sabían que todos los días, antes de merendar, me siento en el piano de la entrada para componer, y no salen más que acordes que suenan mejor o peor entre ellos. Luego me siento en mi escritorio, e intento crear un poema describiendo a alguna bella mujer y una vez más fracaso.
Pero en ese instante de seminconsciencia previo al sueño, surgen versos y harmonía de mí mente como si otra persona me cantara al oído. También en ese momento visualizo mis deseos como reales, y trato de permanecer despierto y memorizar esa improvisada obra de arte. Y una vez más se diluyen como otros tantos pensamientos.
Por eso les recomendé a ellos, cuyas mentes están despiertas y fértiles que intentaran memorizar el principio de sus sueños, porque es en ellos donde habita el subconsciente, donde se oyen los sollozos del alma.
Sabían que todos los días, antes de merendar, me siento en el piano de la entrada para componer, y no salen más que acordes que suenan mejor o peor entre ellos. Luego me siento en mi escritorio, e intento crear un poema describiendo a alguna bella mujer y una vez más fracaso.
Pero en ese instante de seminconsciencia previo al sueño, surgen versos y harmonía de mí mente como si otra persona me cantara al oído. También en ese momento visualizo mis deseos como reales, y trato de permanecer despierto y memorizar esa improvisada obra de arte. Y una vez más se diluyen como otros tantos pensamientos.
Por eso les recomendé a ellos, cuyas mentes están despiertas y fértiles que intentaran memorizar el principio de sus sueños, porque es en ellos donde habita el subconsciente, donde se oyen los sollozos del alma.
sábado, 19 de noviembre de 2011
Sensaciones
He adquirido la costumbre de sellar con un entrada todos los momentos que me asombran, que me duelen o me hacen feliz, que,en cualquier caso, me hacen reflexionar. Y qué mejor día para ello que la víspera de unas elecciones en las que no voy a participar.
El caso es que vuelto a sentir esa sensación que he descrito tantas veces, esa sensación que en los últimos meses me empeñado en desterrar, esa que me hacía escribir frases que rimaban, aquello por lo que dicen que se enajenó Juana la Loca.
Y esta vez no he sabido expresarlo con palabras -y eso que he aprendido muchas últimamente-, y eso me preocupa. Es como sí temiera que nunca hubiera existido, que la hubiera confundido con una simple admiración o con la euforia del momento, miedo a olvidar y ser olvidado. Es como si fuera la única forma de decir: "Me habría quedado hablando contigo toda la noche".
viernes, 11 de noviembre de 2011
Ambiciones, banderas, acentos y un abano que me habría ayudado a dormir
¿Cuanto hará? ¿ Seis meses? Se me había olvidado lo que se sentía.
Soy una persona muy ambiciosa, eso me queda claro. ¿Qué si no me habría llevado a un concurso de la RAE? ¿Una noche de hotel en Madrid? No, la necesidad de probarme a mi mismo. Y allí no pensaba en un premio en metálico, ni cruzar el charco, ambicionaba simplemente ganar.
Y perdí. Y me importó más bien poco. Al llegar entendí que no me enfrentaría a personas corrientes, y que la victoria sería, como mínimo, complicada. Y casi con tanta presteza comprendí que eso era por lo único que valía la pena estar ese día allí, en la capital, donde vivieron los clásicos, donde se encontraban dieciséis eruditos que nacieron en el mismo año que yo.
Pensaba socializar lo justo y necesario. Me reía del hecho de que hubiera programada una comida de confraternización después de la prueba. Una hora después del discurso de Gabilondo ya nadie parecía acordarse de aquel fallo que le hizo levantarse de la silla, o de permanecer en ella. Nuestra mayor preocupacíon era el de buscar un sitio donde sentarnos, como una excursión de fin de curso por Madrid.
Soy una persona muy ambiciosa, eso me queda claro. ¿Qué si no me habría llevado a un concurso de la RAE? ¿Una noche de hotel en Madrid? No, la necesidad de probarme a mi mismo. Y allí no pensaba en un premio en metálico, ni cruzar el charco, ambicionaba simplemente ganar.
Y perdí. Y me importó más bien poco. Al llegar entendí que no me enfrentaría a personas corrientes, y que la victoria sería, como mínimo, complicada. Y casi con tanta presteza comprendí que eso era por lo único que valía la pena estar ese día allí, en la capital, donde vivieron los clásicos, donde se encontraban dieciséis eruditos que nacieron en el mismo año que yo.
Pensaba socializar lo justo y necesario. Me reía del hecho de que hubiera programada una comida de confraternización después de la prueba. Una hora después del discurso de Gabilondo ya nadie parecía acordarse de aquel fallo que le hizo levantarse de la silla, o de permanecer en ella. Nuestra mayor preocupacíon era el de buscar un sitio donde sentarnos, como una excursión de fin de curso por Madrid.
lunes, 26 de septiembre de 2011
Fotografías que me hacen sonreír
Se me ha recomendado probar suerte con los Haikus. Pues bien, lo cierto es que una vez escribí uno en la época de La Chica de Ipanema. La época en que eracapaz de improvisar un haiku en filosofía. Aquí les dejo aquel y uno creado para la ocasión. Espero cumplir las cariñosas expectativas.
En el reflejo
un destello dorado
deslumbra mi alma.
Aquella noche,
sobre la arena fría,
reímos juntos.
viernes, 16 de septiembre de 2011
Dos poemas inacabados que juntos lo parecen un poco menos
Felicidad inyectada por vena,
efímera como la satisfacción,
de materializar una ilusión,
que expira con la luna llena.
¿Es el arte belleza o sentimiento?
¿O una forma de liberación,
de los que no tenemos la pasión
para gritar "te quiero" al viento?
efímera como la satisfacción,
de materializar una ilusión,
que expira con la luna llena.
¿Es el arte belleza o sentimiento?
¿O una forma de liberación,
de los que no tenemos la pasión
para gritar "te quiero" al viento?
martes, 13 de septiembre de 2011
Que bello es vivir
Es triste, pero el mal de muchos es mi consuelo. Me gusta ver que también hay gente en mi situación, y para que mentir, a todos nos gusta que nos quieran, sentir que también alguien se puede fijar en ti, que también puedes ser objeto de ilusiones y anhelos, y también de amarguras.
Luego suelo volver en mí, y me doy cuenta de que eso no cambia en absoluto mi situación, que el mundo sigue siendo igual de complicado. Ahora solo sé que no soy invisible.
Luego suelo volver en mí, y me doy cuenta de que eso no cambia en absoluto mi situación, que el mundo sigue siendo igual de complicado. Ahora solo sé que no soy invisible.
viernes, 9 de septiembre de 2011
A hard day's night
El cénit de la beatlemanía, recuerdo que la vi una vez con siete años más o menos con mi padre. "Ah sí, he oído hablar de estos beatles, son un grupo antiguo del que uno de sus miembros, el más importante, murió asesinado": pensé. Era tarde y nunca me había rebajado a ver una película en blanco y negro, pero pronto me quede enganchado a la música y la trama de esa película.
En ese momento Ringo se convirtió en mi favorito ( Ahora me gusta más Harrison). Es el protagonista indiscutible de las tres películas de los Beatles. Tiene un carisma especial. En la película, su manager, Brian Epstein, y los otros miembros del grupo le chantajean con contarle a la prensa lo que él "hacía en sus ratos libres". He estado muchos años preguntándome que será aquello.
El caso, para no alargarme demasiado, es que hoy en día me doy cuanta de la increíble trascendencia de esta película tanto en el arte de la música como en el del cine. En el segundo, es lógico; pero en el primero, las escenas de "Can´t Buy me Love" y "A Hard Day's Night" son de las más copiadas del cine. La de cuando cantan saliendo por las escaleras de emergencia del edificio y sobre todo, la de unos famosos escondiéndose de sus fans detrás de un periódico o poniéndose un bigote.
Después de verla por primera vez tres cuestiones rondaban mi cabeza: "¿Qué haría Ringo en sus ratos libres?"; "¿Para qué iba alguien a matar a un músico (que yo pensaba que si era el más importante, no podía ser otro que Ringo)?; y "¿ Cómo se llamaría aquella maldita canción de las escaleras que me gustaba tanto?"
Aquí les dejo ambas canciones.
En ese momento Ringo se convirtió en mi favorito ( Ahora me gusta más Harrison). Es el protagonista indiscutible de las tres películas de los Beatles. Tiene un carisma especial. En la película, su manager, Brian Epstein, y los otros miembros del grupo le chantajean con contarle a la prensa lo que él "hacía en sus ratos libres". He estado muchos años preguntándome que será aquello.
El caso, para no alargarme demasiado, es que hoy en día me doy cuanta de la increíble trascendencia de esta película tanto en el arte de la música como en el del cine. En el segundo, es lógico; pero en el primero, las escenas de "Can´t Buy me Love" y "A Hard Day's Night" son de las más copiadas del cine. La de cuando cantan saliendo por las escaleras de emergencia del edificio y sobre todo, la de unos famosos escondiéndose de sus fans detrás de un periódico o poniéndose un bigote.
Después de verla por primera vez tres cuestiones rondaban mi cabeza: "¿Qué haría Ringo en sus ratos libres?"; "¿Para qué iba alguien a matar a un músico (que yo pensaba que si era el más importante, no podía ser otro que Ringo)?; y "¿ Cómo se llamaría aquella maldita canción de las escaleras que me gustaba tanto?"
Aquí les dejo ambas canciones.
lunes, 5 de septiembre de 2011
Año nuevo
Hay ilusiones arriesgadas, yo lo sé muy bien. El premio es muy grande pero aún mayor puede ser la decepción de no conseguirlo. Cada vez estoy más pesimista y me costaría más afrontar otros malos momentos.Tal vez sea mejor evitar estos pensamientos que me hacen sonreir pero que no me traerán nada bueno...
¿A quien quiero engañar? ¡Soñemos! Es eso lo que nos mantiene vivos, ¡ y equivoquémonos mil veces, el milésimo primer intento saldrá bien!
¿A quien quiero engañar? ¡Soñemos! Es eso lo que nos mantiene vivos, ¡ y equivoquémonos mil veces, el milésimo primer intento saldrá bien!
jueves, 28 de julio de 2011
El deseo más desesperado de mi corazón
Estos días nostálgicos de maratones de Harry Potter reparo en un objeto que me resulta muy curioso, el Espejo de Oesed. Ese en el que el protagonista primero ve a sus difuntos padres y después se ve a sí mismo con la piedra filosofal. Que interesante, un objeto que te muestra el deseo más desesperado de tu corazón. De tenerlo podríamos perseguir solo aquello que nos hace más felices. Aquello que es el fin de nuestra vida.
El problema surge cuando me pregunto que vería yo en él. Podría ser un placer material. Eso me dolería bastante. Pero no, no creo que fuese algo tan fácil de adquirir como comprándolo. No, creo que tengo una idea aproximada de lo que es. Pero sabiéndolo, todo se complica aún más. ¿Vería a alguien concreto o vería simplemente a una persona acompañándome? Incluso de salirme alguna persona no estoy seguro de a quién vería, tal vez incluso podría ser gente que pertenece al pasado.
Al final todo me lleva a una pregunta que me planteo desde hace tiempo: "¿Quiero a alguien o quiero una pareja?
El problema surge cuando me pregunto que vería yo en él. Podría ser un placer material. Eso me dolería bastante. Pero no, no creo que fuese algo tan fácil de adquirir como comprándolo. No, creo que tengo una idea aproximada de lo que es. Pero sabiéndolo, todo se complica aún más. ¿Vería a alguien concreto o vería simplemente a una persona acompañándome? Incluso de salirme alguna persona no estoy seguro de a quién vería, tal vez incluso podría ser gente que pertenece al pasado.
Al final todo me lleva a una pregunta que me planteo desde hace tiempo: "¿Quiero a alguien o quiero una pareja?
lunes, 4 de julio de 2011
Efecto placebo
Es curioso, tengo un carácter especial, siempre pienso dos veces antes de dar cada movimiento. Me pongo nervioso al tener las conversaciones más cotidianas. Me tomo fatal cualquier gesto o muletilla que detecto distinta en los demás, pienso que les ocurre algo conmigo. Supongo que cuando conozco a alguien, a esa persona le debo parecer alguien terriblemente callada y reservada. Aunque realmente soy todo lo contrario, por lo menos, con lo primero. Todo por ese consabido miedo absurdo e infantil a hacer el ridículo. A un ridículo que no hago. O que más bien hago intentando evitar otro.
Y digo que es curioso porque una vez, no hace mucho, conseguí despojarme de esta parálisis. En realidad me despejaron mediante el engaño, pero no concretaré por no generar discordias innecesarias.
El caso es que fui yo mismo, porque no temía el fracaso. Todo fue bien y aquello fue la dosis de autoestimaconfianza que necesitaba.
Recientemente descubrí que realmente había hecho el ridículo, por una vez, pero eso sí, lo bien que me lo pasé aquella noche ya no me lo quita nadie.
Recientemente descubrí que realmente había hecho el ridículo, por una vez, pero eso sí, lo bien que me lo pasé aquella noche ya no me lo quita nadie.
martes, 3 de mayo de 2011
Legio XXXI
Rezo en silencio muy lejos de mi casa. A mi lado otros muchos hombres rezan, a algunos incluso se le saltan las lágrimas. Ellos también están en silencio, nadie se atreve siquiera a respirar.
Oigo mi corazón bombear en sincronía con los del resto de los presentes en perfecta armonía solo interrumpida por el ruido de lejanos tambores y gritos de guerra.
Espero que se acerque el enemigo enarbolando un estandarte que no me inspira nada. Mi nación quedó tan lejos como mi mujer. Ahora solo estamos mi vida y yo. Las conquistas de unos pocos ricos no me satisfarán en absoluto. Y los indígenas tampoco me han hecho nada, ni a mí ni a mi familia. Tampoco la promesa de civilizarlos me traen a estos bosques infinitos. Ni siquiera las deudas que me obligaron a alistarme me preocupan ya. Solo pienso en sobrevivir.
Se asoma el primer enemigo entre los árboles y el miedo puede conmigo. Siento la necesidad de huir, de romper la formación tortuga, de correr y esconderme entre las rocas.
El salvaje embiste la formación y la batalla comienza. Entonces solo existen mi espada, las suyas y sus gargantas. Una lanza da a parar en el pecho de un chico de mi lado. Fue el mejor amigo de mi infancia, en Sagunto. Sus padres también le esperan en casa. Solo puedo alegrarme de que el proyectil no me matara a mí.
Continúa el intercambio de saetas, estocadas y gemidos de dolor hasta que es abatido el último vascón. Buscamos a los supervivientes y los rematamos. Ahora solo nos queda vengarnos del crimen de atacarnos; de defender sus tierras, sus casas, sus mujeres y sus hijos. Y lo haremos robandoselas quemandoselas, abusando de ellas y exclavizandolos respectivamente por la gloria de la República.
¡Roma victis!
lunes, 25 de abril de 2011
RimaIII (Oda a todos y a nadie)
Ahora que ya no estás;
¿Con quién veré las estrellas,
esperaré al rayo verde,
y retaré a las mareas?
Ahora sin ti no tengo,
con quien hablar sin tabúes,
charlar sin abrir los labios,
de aquellos ojos azules.
Al igual que tú se van
las tardes viendo la lluvia,
las cartas y quien las lee,
y quedan fotos y música.
jueves, 21 de abril de 2011
Rima II
Dos palabras, tres sonidos ,
entrecortados valdrían,
para ganarme tus pelo
o perder tu sonrisa.
Y no podrían mis ojos
derretirse en tus pupilas,
yo no quiero una respuesta,
solo enrojecer tus mejillas.
viernes, 8 de abril de 2011
Pido el perdón y la palabra
Tres entradas que saben a sacarina. Ya me dan algunas hasta vergüenza. Siento la necesidad de saltarme uno de mis juramentos, el que me prohíbe escribir dos entradas en menos de 48 horas. Es horrible la sensación de escribir por escribir, aún peor la de haberme vendido.
Quiero volver a esas entradas que solo me gustaron a mí. Es más, quiero explicar por qué Lamark tenía razón, demostrar que Fernando de Rojas escribió el Lazarillo y contarles por qué The BeaTles es el mejor grupo del mundo mundial. También quiero hablar de ti, a quien ya llaman "La chica de Ipanema" pero de forma más sutil y metafórica e incluso en verso, como antes. Que solo yo me entienda. Quiero publicar "El Archipícaro de Toledo" Quiero volver a la agridulce crítica social, a la filosofía popular, a las páginas de frikipedia.
Sé que ya había hecho promesas similares y que probablemente nunca les hable de la prueba de los pececitos trasparentes pero déjenme intentarlo una vez más.
Quiero volver a esas entradas que solo me gustaron a mí. Es más, quiero explicar por qué Lamark tenía razón, demostrar que Fernando de Rojas escribió el Lazarillo y contarles por qué The BeaTles es el mejor grupo del mundo mundial. También quiero hablar de ti, a quien ya llaman "La chica de Ipanema" pero de forma más sutil y metafórica e incluso en verso, como antes. Que solo yo me entienda. Quiero publicar "El Archipícaro de Toledo" Quiero volver a la agridulce crítica social, a la filosofía popular, a las páginas de frikipedia.
Sé que ya había hecho promesas similares y que probablemente nunca les hable de la prueba de los pececitos trasparentes pero déjenme intentarlo una vez más.
Dos segundos, treinta pulsaciones.
Seis de la tarde, hora exacta en la que ella sale de sus clases de bailes. Él lo hace todo para estar ahí, para encontrársela por casualidad, para hablar del día tan bonito que hace, de lo difíciles que deben ser las clases, de lo mal que le va al Madrid, de lo guapa que había venido ese día, miento, de eso no.
Todo el día pensando en unos dos segundos, unos segundos en los que no pasaba nada, unos segundos en los que lo pasaba todo.
Todo el día pensando en unos dos segundos, unos segundos en los que no pasaba nada, unos segundos en los que lo pasaba todo.
lunes, 4 de abril de 2011
La puesta de sol en San telmo. Parte I
Pablo se asomó a ver expiar el verano en la calle San Telmo. Era el día del equinoccio de otoño de 1966, y aunque las clases hubieran empezado hace semanas, Pablo tenía una inexplicable sensación de que aquella era la última tarde del estío. Y ése había sido uno muy duro. Su primo Jorge, al que estaba muy unido, se había ahogado en ese mismo lugar el año pasado por esas fechas. Entre su ausencia, y el miedo al mar que había adquirido, esos tres meses no fueron los que él habría elegido.
Al cabo de unos segundos, Pablo se giró y reparó en una chica que sería de su edad sentada en el muro a unos pocos metros de él. Tenía una melena entre castaña y naranja al viento, una tez relativamente clara. Llevaba un pañuelo atado a modo de diadema y unas gafas grandes que no ocultaban su mirada melancólica.
Pablo no acostumbraba a consolar a féminas desconocidas, pero en aquella ocasión no lo dudo.
-Bonito atardecer, ¿verdad?- No se le ocurrió nada más apropiado que decir.
Ella no se giró, ni siquiera aparentó la más mínima sorpresa por su presencia.
-Es el más bonito. Tal vez por las calmas de Septiembre, o por las mareas del equinoccio. Es simplemente distinto.- Hablaba un español muy fluido, aunque se adivinaba un acento germánico muy atractivo.
-De vacaciones, ¿no? ¿Te ha gustado Tenerife?
-Lo tengo un poco visto, son muchos veranos ya.
-Ah, eso es porque no conoces el Puerto de verdad, el que no tiene carta en cinco idiomas.- Dijo Pablo que había recuperado la confianza de repente.
- Ah, ¿Y tú me lo vas a enseñar? - Inquirió la turista que por fin se había girado en tono irónico, pero a la vez cariñoso- Pues bien, enséñame un sitio " typical spanish" de verdad.
Pablo llevó a la que resultó llamarse Astrid por el centro turistico del pueblo y le contó lo mismo que haría un guía turístico. Aun así, Astrid parecía divertise viendo a Pablo recordar nombres de calles. El paseo concluyó en el muelle de San Telmo pocos minutos antes de la puesta de sol.
- Me encanta este sitio,-dijo Astrid- ¿sueles venir aquí con tus amigos?
La evidente fingida inocencia de la alemana solo conseguía encantar a Pablo, quien contesta:
-Sí, venía todas las tardes hasta que... Bueno, hasta lo que ocurrió.- No vio la necesidad de explicarlo- Me dijo que había quedado con alguien para venir aquí. No era el día más apropiado para bañarse. De su acompañante no supimos nada. No me había atrevido a venir hasta hoy.
En ese momento el rayo verde iluminó sus ojos cerrados.
***
El resto de la tarde fue un poco igual, pasearon, hablaron sobre su futuro inmediato, sobre cuánto tiempo podía tardar una carta desde Tenerife a Hamburgo... Astrid se iba al día siguiente.
Pararon en una heladería y ella, al estilo europeo que a Pablo tanto disgustaba, se empeñó en invitar. En el momento que abrió el monedero para guardar la vuelta, éste se le escapó y se precipitó con el consiguiente derrame de monedas. Además de las monedas apareció una tira de fotos. El canario intuyendo que sería la que se habían sacado en el fotomatón apenas minutos antes la recoge. Pero para su sorpresa solo aparece él en la última. En cada una de ellas se podía ver a Astrid con un chico distinto. Y en la de 1965 salía Jorge.
Al cabo de unos segundos, Pablo se giró y reparó en una chica que sería de su edad sentada en el muro a unos pocos metros de él. Tenía una melena entre castaña y naranja al viento, una tez relativamente clara. Llevaba un pañuelo atado a modo de diadema y unas gafas grandes que no ocultaban su mirada melancólica.
Pablo no acostumbraba a consolar a féminas desconocidas, pero en aquella ocasión no lo dudo.
-Bonito atardecer, ¿verdad?- No se le ocurrió nada más apropiado que decir.
Ella no se giró, ni siquiera aparentó la más mínima sorpresa por su presencia.
-Es el más bonito. Tal vez por las calmas de Septiembre, o por las mareas del equinoccio. Es simplemente distinto.- Hablaba un español muy fluido, aunque se adivinaba un acento germánico muy atractivo.
-De vacaciones, ¿no? ¿Te ha gustado Tenerife?
-Lo tengo un poco visto, son muchos veranos ya.
-Ah, eso es porque no conoces el Puerto de verdad, el que no tiene carta en cinco idiomas.- Dijo Pablo que había recuperado la confianza de repente.
- Ah, ¿Y tú me lo vas a enseñar? - Inquirió la turista que por fin se había girado en tono irónico, pero a la vez cariñoso- Pues bien, enséñame un sitio " typical spanish" de verdad.
Pablo llevó a la que resultó llamarse Astrid por el centro turistico del pueblo y le contó lo mismo que haría un guía turístico. Aun así, Astrid parecía divertise viendo a Pablo recordar nombres de calles. El paseo concluyó en el muelle de San Telmo pocos minutos antes de la puesta de sol.
- Me encanta este sitio,-dijo Astrid- ¿sueles venir aquí con tus amigos?
La evidente fingida inocencia de la alemana solo conseguía encantar a Pablo, quien contesta:
-Sí, venía todas las tardes hasta que... Bueno, hasta lo que ocurrió.- No vio la necesidad de explicarlo- Me dijo que había quedado con alguien para venir aquí. No era el día más apropiado para bañarse. De su acompañante no supimos nada. No me había atrevido a venir hasta hoy.
En ese momento el rayo verde iluminó sus ojos cerrados.
***
El resto de la tarde fue un poco igual, pasearon, hablaron sobre su futuro inmediato, sobre cuánto tiempo podía tardar una carta desde Tenerife a Hamburgo... Astrid se iba al día siguiente.
Pararon en una heladería y ella, al estilo europeo que a Pablo tanto disgustaba, se empeñó en invitar. En el momento que abrió el monedero para guardar la vuelta, éste se le escapó y se precipitó con el consiguiente derrame de monedas. Además de las monedas apareció una tira de fotos. El canario intuyendo que sería la que se habían sacado en el fotomatón apenas minutos antes la recoge. Pero para su sorpresa solo aparece él en la última. En cada una de ellas se podía ver a Astrid con un chico distinto. Y en la de 1965 salía Jorge.
miércoles, 30 de marzo de 2011
"self-confidence"
El libro de Inglés siempre habla de la "self-confidence", eso que hace que los niños que tiene "over-weight" que sufren "bulling" dejen de hacerlo. Siempre he pensado que es una chorrada. "¿Confianza? Eso lo tiene todo el mundo. Simplemente hay gente tímida y gente que no lo es". Pero no, la timidez es una consecuencia del miedo al ridiculo, a no encajar, a que nos quieran un poco menos. Y evitándolo, lo único que conseguimos es que nos ocurra.
viernes, 25 de marzo de 2011
la chica de Ipanema
Quiero pensar que eres tan tonta como yo. Que cuando no me haces mucho caso es por timidez. Que finges que no me esperas. Que también buscas cualquier excusa tonta para hablar conmigo. Que me miras cuando yo miro hacia otro lado. Que también eres más feliz desde que me conoces. Que cuando te imaginas dentro de unos años me ves a mí a tu lado. Que esos silencios también son tensos para ti. Que esas miradas significaron algo. Como ya dije, ahora intento ser optimista.
lunes, 21 de marzo de 2011
Típico blog de chica
Sí, es verdad, he perdido el hilo. Sé que este blog fue creado con una finalidad muy distinta a la que ahora tiene (como todos los blogs de chica, pero por otros motivos). También es verdad que las entradas se han vuelto mucho más pesimistas de lo que deberían. Sería fácil decir que no tengo cosas buenas de las que hablar, pero si lo creyera de verdad mal me irían las cosas. No, en realidad, simplemente es mucho más facil fijarse y hablar de las desgracias que en esas cositas por las que merece la pena vivir. Que te digan que haces las cosas bien, hablar con quien no sueles, una miradas que te haga volver a soñar.
Sé que esto es otra gran utopía de la vida, y que ya estoy dándole vueltas a una entrada sobre Gadafi. De lo que que estoy seguro es de que por mucho que escriba me sigo partiendo con mi entrada de Forrest Gump y enterneciendo con otra entrada que prefiero que adivines. A ver si vuelve a salir el sol.
sábado, 19 de marzo de 2011
Aquellos maravillosos años
Perdón por el tópico pero es verdad, probablemente hubiera tiempos más divertidos. Mi generación, la de mediados de los noventa lo tiene todo, todo excepto infancia. Presumo de ser de la última época de niños que jugaron en la calle, que grafiteaban la calles con tiza, a los que regalaron discos, que vieron llegar internet a sus casas... No quisiera llegar a lo de que los niños de ahora solo ven la tele, porque no es verdad. Pero hoy es raro ver a un infante ir solo a comprar el pan, por lo que pueda pasar. Esa puede ser una medida exagerada pero entra dentro de los comprensible. Cosas como no dejarles salir por el frío tacorontero o no dejarles tirarse de cabeza me parecen locuras. No sé que nos hecho los niños para que les neguemos la niñez, perdonen la redundancia. Por otro lado, supongo que yo seré igual cuando tenga hijos, también los trataré como lienzos de Velázquez.
Y es que yo ya nací con todo: teléfono, vacuna contra el sarampión, democracia... Y sé que tengo una vida mucho más cómoda que las de mis progenitores, ¿pero es más feliz? A veces desearía tener peleas de pedradas o correr delante de los grises pidiendo "¡Libertad!"
Y es que yo ya nací con todo: teléfono, vacuna contra el sarampión, democracia... Y sé que tengo una vida mucho más cómoda que las de mis progenitores, ¿pero es más feliz? A veces desearía tener peleas de pedradas o correr delante de los grises pidiendo "¡Libertad!"
martes, 8 de marzo de 2011
permanganato de ununbio
-Te voy a demostrar que no tengo Alzheimer, durante la próxima semana me vas a contar una historia cada día. Una anécdota, un recuerdo algún episodio de tu vida que te marcara mucho. Yo al día siguiente te la repetiré y tú me contarás una nueva-. Le pidió el hombre a la enfermera.
Y así ocurrió, durante los siguientes seis días ella le relató los seis momentos más influyentes de su vida. Y después él le contaba la historia del día anterior, incluyendo todos los detalles y descripciones de la narración, además de sus opiniones personales. Al séptimo día, "releyó" el sexto relato y dijo:
-Bien, habrás podido comprobar que no tengo problemas de memoria, ahora soy yo quien va a contar su historia. Bien, llevo tres años encerrado en este manicomio soportando que todo el mundo me haga creer que estoy loco. Me dicen que era funcionario del Ministerio de Trabajo, me piden que cuente anécdotas de cuándo trabajé allí, pero yo no era funcionario. Cada viernes vienen tres actores diciendo que son mi hijo, mi nuera y mi nieto. Les digo que mi mujer se llamaba Rosalie y que no tengo ningún hijo, se miran entre ellos apenados y me lo niegan, luego me justifico hablándoles de mi vida, de mi trabajo real, de mmis aficiones . A veces, me dan la razón, "como a los locos". Es muy duro. Cuando todo el mundo te hace creer que estás loco, corres el riesgo de creértelo. Y un hombre que cree que está loco es el único que necesita duchas frías.
-¿Y por qué piensas que todo el mundo se equivoca menos tú?
-Aquí nadie se equivoca, solo miente. La razón por la que todo el mundo miente es que no quieren que algunos digamos la verdad. Verás, aunque no trabajara para Trabajo, si que lo hacía para el Estado. Hace nueve años, unos antiguos compañeros de la universidad, entre los que se encontraba Rosalie, y yo conseguimos una beca para investigación sobre ingeniería química. Descubrimos como, suministrando una cantidad determinada de energía, y a unas condiciones fijas, se forman determinados átomos y moléculas y los hace bastante estables. Esto es, podríamos coger nitrógeno y transformarlo en platino, o con dióxido de carbono y agua, podríamos sintetizar diamantes, petróleo o incluso ADN. Esta técnica suponía el dominio absoluto sobre el universo, y a los señores que ya lo controlan, no les hacía mucha gracia.
No sé que ha sido de mi equipo, simplemente me trajeron aquí y me dijeron que era viudo y que ya no me podía valer por mí mismo, me diagnosticaron Alzheimer con una tendencia a sustituir el vacío por recuerdos inventados. Podrían haberme matado, pero convertirme en un mártir de la ciencia solo llamaría la atención. Las balas acallan voces pero no conciencias. Sin embargo, ¿quién iba a hacer caso a un viejo loco?
Y así ocurrió, durante los siguientes seis días ella le relató los seis momentos más influyentes de su vida. Y después él le contaba la historia del día anterior, incluyendo todos los detalles y descripciones de la narración, además de sus opiniones personales. Al séptimo día, "releyó" el sexto relato y dijo:
-Bien, habrás podido comprobar que no tengo problemas de memoria, ahora soy yo quien va a contar su historia. Bien, llevo tres años encerrado en este manicomio soportando que todo el mundo me haga creer que estoy loco. Me dicen que era funcionario del Ministerio de Trabajo, me piden que cuente anécdotas de cuándo trabajé allí, pero yo no era funcionario. Cada viernes vienen tres actores diciendo que son mi hijo, mi nuera y mi nieto. Les digo que mi mujer se llamaba Rosalie y que no tengo ningún hijo, se miran entre ellos apenados y me lo niegan, luego me justifico hablándoles de mi vida, de mi trabajo real, de mmis aficiones . A veces, me dan la razón, "como a los locos". Es muy duro. Cuando todo el mundo te hace creer que estás loco, corres el riesgo de creértelo. Y un hombre que cree que está loco es el único que necesita duchas frías.
-¿Y por qué piensas que todo el mundo se equivoca menos tú?
-Aquí nadie se equivoca, solo miente. La razón por la que todo el mundo miente es que no quieren que algunos digamos la verdad. Verás, aunque no trabajara para Trabajo, si que lo hacía para el Estado. Hace nueve años, unos antiguos compañeros de la universidad, entre los que se encontraba Rosalie, y yo conseguimos una beca para investigación sobre ingeniería química. Descubrimos como, suministrando una cantidad determinada de energía, y a unas condiciones fijas, se forman determinados átomos y moléculas y los hace bastante estables. Esto es, podríamos coger nitrógeno y transformarlo en platino, o con dióxido de carbono y agua, podríamos sintetizar diamantes, petróleo o incluso ADN. Esta técnica suponía el dominio absoluto sobre el universo, y a los señores que ya lo controlan, no les hacía mucha gracia.
No sé que ha sido de mi equipo, simplemente me trajeron aquí y me dijeron que era viudo y que ya no me podía valer por mí mismo, me diagnosticaron Alzheimer con una tendencia a sustituir el vacío por recuerdos inventados. Podrían haberme matado, pero convertirme en un mártir de la ciencia solo llamaría la atención. Las balas acallan voces pero no conciencias. Sin embargo, ¿quién iba a hacer caso a un viejo loco?
jueves, 24 de febrero de 2011
Si las miradas matasen...
Si las miradas matasen,
no se ni qué me harías;
mas si no hubiera miradas,
¿Qué sentido tendría?
Si tus miradas hablasen,
cuenta , ¿que me dirían?
Si tus miradas matasen,
yo aun así, te miraría.
no se ni qué me harías;
mas si no hubiera miradas,
¿Qué sentido tendría?
Si tus miradas hablasen,
cuenta , ¿que me dirían?
Si tus miradas matasen,
yo aun así, te miraría.
lunes, 21 de febrero de 2011
La nueva selección artificial
Aunque casi todo el mundo afirme que apoya la teoría de Darwin, demuestran que no es así. Qué frecuente es oír cosas como " Las personas desarrollarán más los pulgares por los SMS". Según el Darwinismo esto no ocurrirá porque está claro que nadie va a sobrevivir y reproducirse mejor por tener más largos los pulgares. También aprovecho para decir que yo sí me considero Lamarckista, pero ése es otro asunto.
A lo que voy es a que hoy en día todo el mundo sobrevive, el fuerte y el débil y hasta incluso los discapacitados. Pero detecto en la sociedad algo parecido a la selección artificial. Todo en nuestra vida depende de nuestra inteligencia, parece sarcástico pero es así. Para un humilde bachiller como yo todo son cortes. Está mal decirlo, pero salvo muy respetables excepciones, los listos se van a ciencias y los otros a letras. Primer corte quitando a los que dejan los estudios. Después llega la PAU, una vez más los listos a la universidad y los otros se buscan la vida. Y luego están las notas de corte, los listos entran a determinadas carreras y los otros a otras ( y encima muchas universidades hacenn tests psicotécnicos a sus candidatos, para ver si son suficientemente listo). Una vez terminada la carrera la cosa no mejora. Por ejemplo, la que todos estamos pensando, los doctores en medicina no eligen su especialidad, por lo menos no todos, escogen entre las que les da la nota del MIR. Y también están las oposiciones, sólo los más listos pueden hacer fotocopias para el estado. Manda cojones.
¿Y que pasará si a los listos les da por relacionarse entre ellos? Lo cual no sería de extrañar ya que la sociedad les separa de los otros. ¿No acabaríamos teniendo dos razas de humanos? Ahora ya no hay señores y vasallos ni patrones y obreros. Hay listos y tontos.
¿Dónde ha queda nuestro libre albedrío? Ahora cada vez que veo a un niños diciendo "Yo quiero ser princesa, yo astronauta y yo pediatra" me río amargamente pensando en que ingenuos son los tres y que injusto es este mundo.
A lo que voy es a que hoy en día todo el mundo sobrevive, el fuerte y el débil y hasta incluso los discapacitados. Pero detecto en la sociedad algo parecido a la selección artificial. Todo en nuestra vida depende de nuestra inteligencia, parece sarcástico pero es así. Para un humilde bachiller como yo todo son cortes. Está mal decirlo, pero salvo muy respetables excepciones, los listos se van a ciencias y los otros a letras. Primer corte quitando a los que dejan los estudios. Después llega la PAU, una vez más los listos a la universidad y los otros se buscan la vida. Y luego están las notas de corte, los listos entran a determinadas carreras y los otros a otras ( y encima muchas universidades hacenn tests psicotécnicos a sus candidatos, para ver si son suficientemente listo). Una vez terminada la carrera la cosa no mejora. Por ejemplo, la que todos estamos pensando, los doctores en medicina no eligen su especialidad, por lo menos no todos, escogen entre las que les da la nota del MIR. Y también están las oposiciones, sólo los más listos pueden hacer fotocopias para el estado. Manda cojones.
¿Y que pasará si a los listos les da por relacionarse entre ellos? Lo cual no sería de extrañar ya que la sociedad les separa de los otros. ¿No acabaríamos teniendo dos razas de humanos? Ahora ya no hay señores y vasallos ni patrones y obreros. Hay listos y tontos.
¿Dónde ha queda nuestro libre albedrío? Ahora cada vez que veo a un niños diciendo "Yo quiero ser princesa, yo astronauta y yo pediatra" me río amargamente pensando en que ingenuos son los tres y que injusto es este mundo.
miércoles, 9 de febrero de 2011
"La historia la escriben los vencedores" A. Buenafuente
Es increíble lo rápido que puede pasar alguien de ser un "salvador de la nación" a ser un "enemigo de la nación". Permítanme referirme al ejemplo más recurrente, 1939. A partir de esa fecha, una guerra pasó a ser una "santísima cruzada de liberación". Y sus cabecillas a libertadores.
Tanto es así que cuesta imaginarse un mundo en que los mayores monstruos hubieran triunfado. Una vez más voy a ejemplificarme con lo más evidente. Imagínen que las potencias del eje hubieran ganado la contienda. Probablemente habría habido un período del terror. Pero tal vez después la tranquilidad hubiera vuelto a Europa y pensáramos que ese era el bando correcto. Puede que ahora los monstruos fuesen Churchill, De Gaulle, Roosevelt y Stalin. Y con estos dos últimos sucedió la mayor de las ironías. Las dos grandes potencias aliadas para luchar contra el mal (para ellos) se enfrentaban las décadas posteriores en la absurda Guerra Fría. Y por motivos parecidos. Y bueno gulags y campos de concentración no, pero en EE UU sabemos todos que nunca ha habido santos.
Al final, salvo unos cuantos locos, todos los mandatarios han sido buenos y malos en distintos aspectos. Pero lo que muchos tendrían en común es que, de un modo u otro, querían lo mejor para su país
Tanto es así que cuesta imaginarse un mundo en que los mayores monstruos hubieran triunfado. Una vez más voy a ejemplificarme con lo más evidente. Imagínen que las potencias del eje hubieran ganado la contienda. Probablemente habría habido un período del terror. Pero tal vez después la tranquilidad hubiera vuelto a Europa y pensáramos que ese era el bando correcto. Puede que ahora los monstruos fuesen Churchill, De Gaulle, Roosevelt y Stalin. Y con estos dos últimos sucedió la mayor de las ironías. Las dos grandes potencias aliadas para luchar contra el mal (para ellos) se enfrentaban las décadas posteriores en la absurda Guerra Fría. Y por motivos parecidos. Y bueno gulags y campos de concentración no, pero en EE UU sabemos todos que nunca ha habido santos.
Al final, salvo unos cuantos locos, todos los mandatarios han sido buenos y malos en distintos aspectos. Pero lo que muchos tendrían en común es que, de un modo u otro, querían lo mejor para su país
sábado, 5 de febrero de 2011
El pueblo
El destino quiso que yo llegara a una calle normal que daba a una plaza normal de un pueblo normal. La agradable temperatura de aquella tarde o tal vez los astros me animaron a caminar por aquellos pase4os adoquinados.
Era el típico casco barroco. Como el de tantos pueblos en España por los que el tiempo no pasa. Cada calle que cruzaba me hacía sentirme más lejos de mi realidad. Más dentro de este sueño.
Por mi camino me encontraba por personas locales que se saludaban entre ellas como hermanos, como amigos, como compañeros. Alguno incluso me saludaba con la mano o con un amistoso "¡hola!". Pero no era lo mismo.
Giré a la izquierda para entrar en un pequeño paseo arbolada. Seguí con mi pequeña incursión hasta que llegué a un diminuto, casi íntimo parque donde una pareja de septuagenarios se miran románticamente. Entonces lo entendí todo. Cada adoquín, cada esquina,había sido testigo de tanto. De tantas alegrías y melancolías, de tantas vidas pasar.
Pero la mía no era una de ellas, yo no era más que un invitado, un transeúnte en este edén. En ese momento el paseo desembocó en una carretera general, donde había una parada. A la derecha una guagua dibuja la curva y viene hacia aquí, es la mía, la que me llevaría lejos de allí, al mundo real, tal vez al mar.
Era el típico casco barroco. Como el de tantos pueblos en España por los que el tiempo no pasa. Cada calle que cruzaba me hacía sentirme más lejos de mi realidad. Más dentro de este sueño.
Por mi camino me encontraba por personas locales que se saludaban entre ellas como hermanos, como amigos, como compañeros. Alguno incluso me saludaba con la mano o con un amistoso "¡hola!". Pero no era lo mismo.
Giré a la izquierda para entrar en un pequeño paseo arbolada. Seguí con mi pequeña incursión hasta que llegué a un diminuto, casi íntimo parque donde una pareja de septuagenarios se miran románticamente. Entonces lo entendí todo. Cada adoquín, cada esquina,había sido testigo de tanto. De tantas alegrías y melancolías, de tantas vidas pasar.
Pero la mía no era una de ellas, yo no era más que un invitado, un transeúnte en este edén. En ese momento el paseo desembocó en una carretera general, donde había una parada. A la derecha una guagua dibuja la curva y viene hacia aquí, es la mía, la que me llevaría lejos de allí, al mundo real, tal vez al mar.
miércoles, 2 de febrero de 2011
parcialmente nuboso
Lleva ya mucho tiempo lloviendo. Intento acostumbrarme. "El invierno no está tan mal": pienso, pero no me lo termino de creer. Me argumento a mí mismo con cosas como: "bueno siempre hay cosas que se pueden hacer dentro de casa" o " ¿qué se le va a hacer?Las cosas son como son. Ya vendrán días mejores".
Poco a poco, me voy resignando. Me pongo un abrigo y salgo a la calle. Entonces un rayo de sol se abre paso entre las nubes y en ese momento el viento se para. Me llega el calorcillo. Me confío y me suelto un poco la bufanda. Una vez más, el cielo se cubre y el frío me cala el alma. He caído en la misma trampa que todos los días. Ahora solo me queda ajustarme más la bufanda y seguir mi camino.
martes, 1 de febrero de 2011
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