Si las miradas matasen,
no se ni qué me harías;
mas si no hubiera miradas,
¿Qué sentido tendría?
Si tus miradas hablasen,
cuenta , ¿que me dirían?
Si tus miradas matasen,
yo aun así, te miraría.
"Cualquiera puede simpatizar con las penas de un amigo, simpatizar con sus éxitos requiere una naturaleza delicadísima." Oscar Wilde
jueves, 24 de febrero de 2011
lunes, 21 de febrero de 2011
La nueva selección artificial
Aunque casi todo el mundo afirme que apoya la teoría de Darwin, demuestran que no es así. Qué frecuente es oír cosas como " Las personas desarrollarán más los pulgares por los SMS". Según el Darwinismo esto no ocurrirá porque está claro que nadie va a sobrevivir y reproducirse mejor por tener más largos los pulgares. También aprovecho para decir que yo sí me considero Lamarckista, pero ése es otro asunto.
A lo que voy es a que hoy en día todo el mundo sobrevive, el fuerte y el débil y hasta incluso los discapacitados. Pero detecto en la sociedad algo parecido a la selección artificial. Todo en nuestra vida depende de nuestra inteligencia, parece sarcástico pero es así. Para un humilde bachiller como yo todo son cortes. Está mal decirlo, pero salvo muy respetables excepciones, los listos se van a ciencias y los otros a letras. Primer corte quitando a los que dejan los estudios. Después llega la PAU, una vez más los listos a la universidad y los otros se buscan la vida. Y luego están las notas de corte, los listos entran a determinadas carreras y los otros a otras ( y encima muchas universidades hacenn tests psicotécnicos a sus candidatos, para ver si son suficientemente listo). Una vez terminada la carrera la cosa no mejora. Por ejemplo, la que todos estamos pensando, los doctores en medicina no eligen su especialidad, por lo menos no todos, escogen entre las que les da la nota del MIR. Y también están las oposiciones, sólo los más listos pueden hacer fotocopias para el estado. Manda cojones.
¿Y que pasará si a los listos les da por relacionarse entre ellos? Lo cual no sería de extrañar ya que la sociedad les separa de los otros. ¿No acabaríamos teniendo dos razas de humanos? Ahora ya no hay señores y vasallos ni patrones y obreros. Hay listos y tontos.
¿Dónde ha queda nuestro libre albedrío? Ahora cada vez que veo a un niños diciendo "Yo quiero ser princesa, yo astronauta y yo pediatra" me río amargamente pensando en que ingenuos son los tres y que injusto es este mundo.
A lo que voy es a que hoy en día todo el mundo sobrevive, el fuerte y el débil y hasta incluso los discapacitados. Pero detecto en la sociedad algo parecido a la selección artificial. Todo en nuestra vida depende de nuestra inteligencia, parece sarcástico pero es así. Para un humilde bachiller como yo todo son cortes. Está mal decirlo, pero salvo muy respetables excepciones, los listos se van a ciencias y los otros a letras. Primer corte quitando a los que dejan los estudios. Después llega la PAU, una vez más los listos a la universidad y los otros se buscan la vida. Y luego están las notas de corte, los listos entran a determinadas carreras y los otros a otras ( y encima muchas universidades hacenn tests psicotécnicos a sus candidatos, para ver si son suficientemente listo). Una vez terminada la carrera la cosa no mejora. Por ejemplo, la que todos estamos pensando, los doctores en medicina no eligen su especialidad, por lo menos no todos, escogen entre las que les da la nota del MIR. Y también están las oposiciones, sólo los más listos pueden hacer fotocopias para el estado. Manda cojones.
¿Y que pasará si a los listos les da por relacionarse entre ellos? Lo cual no sería de extrañar ya que la sociedad les separa de los otros. ¿No acabaríamos teniendo dos razas de humanos? Ahora ya no hay señores y vasallos ni patrones y obreros. Hay listos y tontos.
¿Dónde ha queda nuestro libre albedrío? Ahora cada vez que veo a un niños diciendo "Yo quiero ser princesa, yo astronauta y yo pediatra" me río amargamente pensando en que ingenuos son los tres y que injusto es este mundo.
miércoles, 9 de febrero de 2011
"La historia la escriben los vencedores" A. Buenafuente
Es increíble lo rápido que puede pasar alguien de ser un "salvador de la nación" a ser un "enemigo de la nación". Permítanme referirme al ejemplo más recurrente, 1939. A partir de esa fecha, una guerra pasó a ser una "santísima cruzada de liberación". Y sus cabecillas a libertadores.
Tanto es así que cuesta imaginarse un mundo en que los mayores monstruos hubieran triunfado. Una vez más voy a ejemplificarme con lo más evidente. Imagínen que las potencias del eje hubieran ganado la contienda. Probablemente habría habido un período del terror. Pero tal vez después la tranquilidad hubiera vuelto a Europa y pensáramos que ese era el bando correcto. Puede que ahora los monstruos fuesen Churchill, De Gaulle, Roosevelt y Stalin. Y con estos dos últimos sucedió la mayor de las ironías. Las dos grandes potencias aliadas para luchar contra el mal (para ellos) se enfrentaban las décadas posteriores en la absurda Guerra Fría. Y por motivos parecidos. Y bueno gulags y campos de concentración no, pero en EE UU sabemos todos que nunca ha habido santos.
Al final, salvo unos cuantos locos, todos los mandatarios han sido buenos y malos en distintos aspectos. Pero lo que muchos tendrían en común es que, de un modo u otro, querían lo mejor para su país
Tanto es así que cuesta imaginarse un mundo en que los mayores monstruos hubieran triunfado. Una vez más voy a ejemplificarme con lo más evidente. Imagínen que las potencias del eje hubieran ganado la contienda. Probablemente habría habido un período del terror. Pero tal vez después la tranquilidad hubiera vuelto a Europa y pensáramos que ese era el bando correcto. Puede que ahora los monstruos fuesen Churchill, De Gaulle, Roosevelt y Stalin. Y con estos dos últimos sucedió la mayor de las ironías. Las dos grandes potencias aliadas para luchar contra el mal (para ellos) se enfrentaban las décadas posteriores en la absurda Guerra Fría. Y por motivos parecidos. Y bueno gulags y campos de concentración no, pero en EE UU sabemos todos que nunca ha habido santos.
Al final, salvo unos cuantos locos, todos los mandatarios han sido buenos y malos en distintos aspectos. Pero lo que muchos tendrían en común es que, de un modo u otro, querían lo mejor para su país
sábado, 5 de febrero de 2011
El pueblo
El destino quiso que yo llegara a una calle normal que daba a una plaza normal de un pueblo normal. La agradable temperatura de aquella tarde o tal vez los astros me animaron a caminar por aquellos pase4os adoquinados.
Era el típico casco barroco. Como el de tantos pueblos en España por los que el tiempo no pasa. Cada calle que cruzaba me hacía sentirme más lejos de mi realidad. Más dentro de este sueño.
Por mi camino me encontraba por personas locales que se saludaban entre ellas como hermanos, como amigos, como compañeros. Alguno incluso me saludaba con la mano o con un amistoso "¡hola!". Pero no era lo mismo.
Giré a la izquierda para entrar en un pequeño paseo arbolada. Seguí con mi pequeña incursión hasta que llegué a un diminuto, casi íntimo parque donde una pareja de septuagenarios se miran románticamente. Entonces lo entendí todo. Cada adoquín, cada esquina,había sido testigo de tanto. De tantas alegrías y melancolías, de tantas vidas pasar.
Pero la mía no era una de ellas, yo no era más que un invitado, un transeúnte en este edén. En ese momento el paseo desembocó en una carretera general, donde había una parada. A la derecha una guagua dibuja la curva y viene hacia aquí, es la mía, la que me llevaría lejos de allí, al mundo real, tal vez al mar.
Era el típico casco barroco. Como el de tantos pueblos en España por los que el tiempo no pasa. Cada calle que cruzaba me hacía sentirme más lejos de mi realidad. Más dentro de este sueño.
Por mi camino me encontraba por personas locales que se saludaban entre ellas como hermanos, como amigos, como compañeros. Alguno incluso me saludaba con la mano o con un amistoso "¡hola!". Pero no era lo mismo.
Giré a la izquierda para entrar en un pequeño paseo arbolada. Seguí con mi pequeña incursión hasta que llegué a un diminuto, casi íntimo parque donde una pareja de septuagenarios se miran románticamente. Entonces lo entendí todo. Cada adoquín, cada esquina,había sido testigo de tanto. De tantas alegrías y melancolías, de tantas vidas pasar.
Pero la mía no era una de ellas, yo no era más que un invitado, un transeúnte en este edén. En ese momento el paseo desembocó en una carretera general, donde había una parada. A la derecha una guagua dibuja la curva y viene hacia aquí, es la mía, la que me llevaría lejos de allí, al mundo real, tal vez al mar.
miércoles, 2 de febrero de 2011
parcialmente nuboso
Lleva ya mucho tiempo lloviendo. Intento acostumbrarme. "El invierno no está tan mal": pienso, pero no me lo termino de creer. Me argumento a mí mismo con cosas como: "bueno siempre hay cosas que se pueden hacer dentro de casa" o " ¿qué se le va a hacer?Las cosas son como son. Ya vendrán días mejores".
Poco a poco, me voy resignando. Me pongo un abrigo y salgo a la calle. Entonces un rayo de sol se abre paso entre las nubes y en ese momento el viento se para. Me llega el calorcillo. Me confío y me suelto un poco la bufanda. Una vez más, el cielo se cubre y el frío me cala el alma. He caído en la misma trampa que todos los días. Ahora solo me queda ajustarme más la bufanda y seguir mi camino.
martes, 1 de febrero de 2011
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