"Cualquiera puede simpatizar con las penas de un amigo, simpatizar con sus éxitos requiere una naturaleza delicadísima." Oscar Wilde
miércoles, 30 de marzo de 2011
"self-confidence"
El libro de Inglés siempre habla de la "self-confidence", eso que hace que los niños que tiene "over-weight" que sufren "bulling" dejen de hacerlo. Siempre he pensado que es una chorrada. "¿Confianza? Eso lo tiene todo el mundo. Simplemente hay gente tímida y gente que no lo es". Pero no, la timidez es una consecuencia del miedo al ridiculo, a no encajar, a que nos quieran un poco menos. Y evitándolo, lo único que conseguimos es que nos ocurra.
viernes, 25 de marzo de 2011
la chica de Ipanema
Quiero pensar que eres tan tonta como yo. Que cuando no me haces mucho caso es por timidez. Que finges que no me esperas. Que también buscas cualquier excusa tonta para hablar conmigo. Que me miras cuando yo miro hacia otro lado. Que también eres más feliz desde que me conoces. Que cuando te imaginas dentro de unos años me ves a mí a tu lado. Que esos silencios también son tensos para ti. Que esas miradas significaron algo. Como ya dije, ahora intento ser optimista.
lunes, 21 de marzo de 2011
Típico blog de chica
Sí, es verdad, he perdido el hilo. Sé que este blog fue creado con una finalidad muy distinta a la que ahora tiene (como todos los blogs de chica, pero por otros motivos). También es verdad que las entradas se han vuelto mucho más pesimistas de lo que deberían. Sería fácil decir que no tengo cosas buenas de las que hablar, pero si lo creyera de verdad mal me irían las cosas. No, en realidad, simplemente es mucho más facil fijarse y hablar de las desgracias que en esas cositas por las que merece la pena vivir. Que te digan que haces las cosas bien, hablar con quien no sueles, una miradas que te haga volver a soñar.
Sé que esto es otra gran utopía de la vida, y que ya estoy dándole vueltas a una entrada sobre Gadafi. De lo que que estoy seguro es de que por mucho que escriba me sigo partiendo con mi entrada de Forrest Gump y enterneciendo con otra entrada que prefiero que adivines. A ver si vuelve a salir el sol.
sábado, 19 de marzo de 2011
Aquellos maravillosos años
Perdón por el tópico pero es verdad, probablemente hubiera tiempos más divertidos. Mi generación, la de mediados de los noventa lo tiene todo, todo excepto infancia. Presumo de ser de la última época de niños que jugaron en la calle, que grafiteaban la calles con tiza, a los que regalaron discos, que vieron llegar internet a sus casas... No quisiera llegar a lo de que los niños de ahora solo ven la tele, porque no es verdad. Pero hoy es raro ver a un infante ir solo a comprar el pan, por lo que pueda pasar. Esa puede ser una medida exagerada pero entra dentro de los comprensible. Cosas como no dejarles salir por el frío tacorontero o no dejarles tirarse de cabeza me parecen locuras. No sé que nos hecho los niños para que les neguemos la niñez, perdonen la redundancia. Por otro lado, supongo que yo seré igual cuando tenga hijos, también los trataré como lienzos de Velázquez.
Y es que yo ya nací con todo: teléfono, vacuna contra el sarampión, democracia... Y sé que tengo una vida mucho más cómoda que las de mis progenitores, ¿pero es más feliz? A veces desearía tener peleas de pedradas o correr delante de los grises pidiendo "¡Libertad!"
Y es que yo ya nací con todo: teléfono, vacuna contra el sarampión, democracia... Y sé que tengo una vida mucho más cómoda que las de mis progenitores, ¿pero es más feliz? A veces desearía tener peleas de pedradas o correr delante de los grises pidiendo "¡Libertad!"
martes, 8 de marzo de 2011
permanganato de ununbio
-Te voy a demostrar que no tengo Alzheimer, durante la próxima semana me vas a contar una historia cada día. Una anécdota, un recuerdo algún episodio de tu vida que te marcara mucho. Yo al día siguiente te la repetiré y tú me contarás una nueva-. Le pidió el hombre a la enfermera.
Y así ocurrió, durante los siguientes seis días ella le relató los seis momentos más influyentes de su vida. Y después él le contaba la historia del día anterior, incluyendo todos los detalles y descripciones de la narración, además de sus opiniones personales. Al séptimo día, "releyó" el sexto relato y dijo:
-Bien, habrás podido comprobar que no tengo problemas de memoria, ahora soy yo quien va a contar su historia. Bien, llevo tres años encerrado en este manicomio soportando que todo el mundo me haga creer que estoy loco. Me dicen que era funcionario del Ministerio de Trabajo, me piden que cuente anécdotas de cuándo trabajé allí, pero yo no era funcionario. Cada viernes vienen tres actores diciendo que son mi hijo, mi nuera y mi nieto. Les digo que mi mujer se llamaba Rosalie y que no tengo ningún hijo, se miran entre ellos apenados y me lo niegan, luego me justifico hablándoles de mi vida, de mi trabajo real, de mmis aficiones . A veces, me dan la razón, "como a los locos". Es muy duro. Cuando todo el mundo te hace creer que estás loco, corres el riesgo de creértelo. Y un hombre que cree que está loco es el único que necesita duchas frías.
-¿Y por qué piensas que todo el mundo se equivoca menos tú?
-Aquí nadie se equivoca, solo miente. La razón por la que todo el mundo miente es que no quieren que algunos digamos la verdad. Verás, aunque no trabajara para Trabajo, si que lo hacía para el Estado. Hace nueve años, unos antiguos compañeros de la universidad, entre los que se encontraba Rosalie, y yo conseguimos una beca para investigación sobre ingeniería química. Descubrimos como, suministrando una cantidad determinada de energía, y a unas condiciones fijas, se forman determinados átomos y moléculas y los hace bastante estables. Esto es, podríamos coger nitrógeno y transformarlo en platino, o con dióxido de carbono y agua, podríamos sintetizar diamantes, petróleo o incluso ADN. Esta técnica suponía el dominio absoluto sobre el universo, y a los señores que ya lo controlan, no les hacía mucha gracia.
No sé que ha sido de mi equipo, simplemente me trajeron aquí y me dijeron que era viudo y que ya no me podía valer por mí mismo, me diagnosticaron Alzheimer con una tendencia a sustituir el vacío por recuerdos inventados. Podrían haberme matado, pero convertirme en un mártir de la ciencia solo llamaría la atención. Las balas acallan voces pero no conciencias. Sin embargo, ¿quién iba a hacer caso a un viejo loco?
Y así ocurrió, durante los siguientes seis días ella le relató los seis momentos más influyentes de su vida. Y después él le contaba la historia del día anterior, incluyendo todos los detalles y descripciones de la narración, además de sus opiniones personales. Al séptimo día, "releyó" el sexto relato y dijo:
-Bien, habrás podido comprobar que no tengo problemas de memoria, ahora soy yo quien va a contar su historia. Bien, llevo tres años encerrado en este manicomio soportando que todo el mundo me haga creer que estoy loco. Me dicen que era funcionario del Ministerio de Trabajo, me piden que cuente anécdotas de cuándo trabajé allí, pero yo no era funcionario. Cada viernes vienen tres actores diciendo que son mi hijo, mi nuera y mi nieto. Les digo que mi mujer se llamaba Rosalie y que no tengo ningún hijo, se miran entre ellos apenados y me lo niegan, luego me justifico hablándoles de mi vida, de mi trabajo real, de mmis aficiones . A veces, me dan la razón, "como a los locos". Es muy duro. Cuando todo el mundo te hace creer que estás loco, corres el riesgo de creértelo. Y un hombre que cree que está loco es el único que necesita duchas frías.
-¿Y por qué piensas que todo el mundo se equivoca menos tú?
-Aquí nadie se equivoca, solo miente. La razón por la que todo el mundo miente es que no quieren que algunos digamos la verdad. Verás, aunque no trabajara para Trabajo, si que lo hacía para el Estado. Hace nueve años, unos antiguos compañeros de la universidad, entre los que se encontraba Rosalie, y yo conseguimos una beca para investigación sobre ingeniería química. Descubrimos como, suministrando una cantidad determinada de energía, y a unas condiciones fijas, se forman determinados átomos y moléculas y los hace bastante estables. Esto es, podríamos coger nitrógeno y transformarlo en platino, o con dióxido de carbono y agua, podríamos sintetizar diamantes, petróleo o incluso ADN. Esta técnica suponía el dominio absoluto sobre el universo, y a los señores que ya lo controlan, no les hacía mucha gracia.
No sé que ha sido de mi equipo, simplemente me trajeron aquí y me dijeron que era viudo y que ya no me podía valer por mí mismo, me diagnosticaron Alzheimer con una tendencia a sustituir el vacío por recuerdos inventados. Podrían haberme matado, pero convertirme en un mártir de la ciencia solo llamaría la atención. Las balas acallan voces pero no conciencias. Sin embargo, ¿quién iba a hacer caso a un viejo loco?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)