Hay dos razones que nos impulsan a "actuar bien": una es evitar repercusiones directas en nuestra comodidad (no asesinamos vilmente a nuestro panadero para evitar quedarnos sin pan o problemas con la justicia) y la otra es más sutil, tenemos también una capacidad de empatía que nos mueve a obrar de forma que no causemos dolor al prójimo, ya que, lo sentimos casi como propio.
Y es por eso que distingo dos formas de pecar: una es clara, causarle conscientemente malestar a una persona o un grupo relativamente reducido; la otra, sería la anteposición de nuestros intereses personales a los del resto de la población.
Según esto una mala obra se puede llevar a cabo de forma activa ( poner una bomba) o por omisión (no pagar impuestos, negar ayuda o consuelo...) pero nunca por accidente.
Conociendo esto, estimado Évora, es fácil saber como actuar sin perjudicar a tus conciudadanos, y por extensión, tus relaciones personales.
Aprovecho para posicionarme en los asuntos éticos actuales que resultan controvertidos. Todo lo que no atente contra la integridad física o psicológica individual ajena no puede ser censurado.
Les conté que cada noche, justo antes de quedarme dormido, sonaba una melodía en mi cabeza. Creo que cada noche es distinta y nunca la recuerdo al despertarme.
Sabían que todos los días, antes de merendar, me siento en el piano de la entrada para componer, y no salen más que acordes que suenan mejor o peor entre ellos. Luego me siento en mi escritorio, e intento crear un poema describiendo a alguna bella mujer y una vez más fracaso.
Pero en ese instante de seminconsciencia previo al sueño, surgen versos y harmonía de mí mente como si otra persona me cantara al oído. También en ese momento visualizo mis deseos como reales, y trato de permanecer despierto y memorizar esa improvisada obra de arte. Y una vez más se diluyen como otros tantos pensamientos.
Por eso les recomendé a ellos, cuyas mentes están despiertas y fértiles que intentaran memorizar el principio de sus sueños, porque es en ellos donde habita el subconsciente, donde se oyen los sollozos del alma.
He adquirido la costumbre de sellar con un entrada todos los momentos que me asombran, que me duelen o me hacen feliz, que,en cualquier caso, me hacen reflexionar. Y qué mejor día para ello que la víspera de unas elecciones en las que no voy a participar.
El caso es que vuelto a sentir esa sensación que he descrito tantas veces, esa sensación que en los últimos meses me empeñado en desterrar, esa que me hacía escribir frases que rimaban, aquello por lo que dicen que se enajenó Juana la Loca.
Y esta vez no he sabido expresarlo con palabras -y eso que he aprendido muchas últimamente-, y eso me preocupa. Es como sí temiera que nunca hubiera existido, que la hubiera confundido con una simple admiración o con la euforia del momento, miedo a olvidar y ser olvidado. Es como si fuera la única forma de decir: "Me habría quedado hablando contigo toda la noche".
¿Cuanto hará? ¿ Seis meses? Se me había olvidado lo que se sentía.
Soy una persona muy ambiciosa, eso me queda claro. ¿Qué si no me habría llevado a un concurso de la RAE? ¿Una noche de hotel en Madrid? No, la necesidad de probarme a mi mismo. Y allí no pensaba en un premio en metálico, ni cruzar el charco, ambicionaba simplemente ganar.
Y perdí. Y me importó más bien poco. Al llegar entendí que no me enfrentaría a personas corrientes, y que la victoria sería, como mínimo, complicada. Y casi con tanta presteza comprendí que eso era por lo único que valía la pena estar ese día allí, en la capital, donde vivieron los clásicos, donde se encontraban dieciséis eruditos que nacieron en el mismo año que yo.
Pensaba socializar lo justo y necesario. Me reía del hecho de que hubiera programada una comida de confraternización después de la prueba. Una hora después del discurso de Gabilondo ya nadie parecía acordarse de aquel fallo que le hizo levantarse de la silla, o de permanecer en ella. Nuestra mayor preocupacíon era el de buscar un sitio donde sentarnos, como una excursión de fin de curso por Madrid.
Se me ha recomendado probar suerte con los Haikus. Pues bien, lo cierto es que una vez escribí uno en la época de La Chica de Ipanema. La época en que eracapaz de improvisar un haiku en filosofía. Aquí les dejo aquel y uno creado para la ocasión. Espero cumplir las cariñosas expectativas.
Es triste, pero el mal de muchos es mi consuelo. Me gusta ver que también hay gente en mi situación, y para que mentir, a todos nos gusta que nos quieran, sentir que también alguien se puede fijar en ti, que también puedes ser objeto de ilusiones y anhelos, y también de amarguras.
Luego suelo volver en mí, y me doy cuenta de que eso no cambia en absoluto mi situación, que el mundo sigue siendo igual de complicado. Ahora solo sé que no soy invisible.
El cénit de la beatlemanía, recuerdo que la vi una vez con siete años más o menos con mi padre. "Ah sí, he oído hablar de estos beatles, son un grupo antiguo del que uno de sus miembros, el más importante, murió asesinado": pensé. Era tarde y nunca me había rebajado a ver una película en blanco y negro, pero pronto me quede enganchado a la música y la trama de esa película.
En ese momento Ringo se convirtió en mi favorito ( Ahora me gusta más Harrison). Es el protagonista indiscutible de las tres películas de los Beatles. Tiene un carisma especial. En la película, su manager, Brian Epstein, y los otros miembros del grupo le chantajean con contarle a la prensa lo que él "hacía en sus ratos libres". He estado muchos años preguntándome que será aquello.
El caso, para no alargarme demasiado, es que hoy en día me doy cuanta de la increíble trascendencia de esta película tanto en el arte de la música como en el del cine. En el segundo, es lógico; pero en el primero, las escenas de "Can´t Buy me Love" y "A Hard Day's Night" son de las más copiadas del cine. La de cuando cantan saliendo por las escaleras de emergencia del edificio y sobre todo, la de unos famosos escondiéndose de sus fans detrás de un periódico o poniéndose un bigote.
Después de verla por primera vez tres cuestiones rondaban mi cabeza: "¿Qué haría Ringo en sus ratos libres?"; "¿Para qué iba alguien a matar a un músico (que yo pensaba que si era el más importante, no podía ser otro que Ringo)?; y "¿ Cómo se llamaría aquella maldita canción de las escaleras que me gustaba tanto?"