El caso es que vuelto a sentir esa sensación que he descrito tantas veces, esa sensación que en los últimos meses me empeñado en desterrar, esa que me hacía escribir frases que rimaban, aquello por lo que dicen que se enajenó Juana la Loca.
Y esta vez no he sabido expresarlo con palabras -y eso que he aprendido muchas últimamente-, y eso me preocupa. Es como sí temiera que nunca hubiera existido, que la hubiera confundido con una simple admiración o con la euforia del momento, miedo a olvidar y ser olvidado. Es como si fuera la única forma de decir: "Me habría quedado hablando contigo toda la noche".
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