-Te voy a demostrar que no tengo Alzheimer, durante la próxima semana me vas a contar una historia cada día. Una anécdota, un recuerdo algún episodio de tu vida que te marcara mucho. Yo al día siguiente te la repetiré y tú me contarás una nueva-. Le pidió el hombre a la enfermera.
Y así ocurrió, durante los siguientes seis días ella le relató los seis momentos más influyentes de su vida. Y después él le contaba la historia del día anterior, incluyendo todos los detalles y descripciones de la narración, además de sus opiniones personales. Al séptimo día, "releyó" el sexto relato y dijo:
-Bien, habrás podido comprobar que no tengo problemas de memoria, ahora soy yo quien va a contar su historia. Bien, llevo tres años encerrado en este manicomio soportando que todo el mundo me haga creer que estoy loco. Me dicen que era funcionario del Ministerio de Trabajo, me piden que cuente anécdotas de cuándo trabajé allí, pero yo no era funcionario. Cada viernes vienen tres actores diciendo que son mi hijo, mi nuera y mi nieto. Les digo que mi mujer se llamaba Rosalie y que no tengo ningún hijo, se miran entre ellos apenados y me lo niegan, luego me justifico hablándoles de mi vida, de mi trabajo real, de mmis aficiones . A veces, me dan la razón, "como a los locos". Es muy duro. Cuando todo el mundo te hace creer que estás loco, corres el riesgo de creértelo. Y un hombre que cree que está loco es el único que necesita duchas frías.
-¿Y por qué piensas que todo el mundo se equivoca menos tú?
-Aquí nadie se equivoca, solo miente. La razón por la que todo el mundo miente es que no quieren que algunos digamos la verdad. Verás, aunque no trabajara para Trabajo, si que lo hacía para el Estado. Hace nueve años, unos antiguos compañeros de la universidad, entre los que se encontraba Rosalie, y yo conseguimos una beca para investigación sobre ingeniería química. Descubrimos como, suministrando una cantidad determinada de energía, y a unas condiciones fijas, se forman determinados átomos y moléculas y los hace bastante estables. Esto es, podríamos coger nitrógeno y transformarlo en platino, o con dióxido de carbono y agua, podríamos sintetizar diamantes, petróleo o incluso ADN. Esta técnica suponía el dominio absoluto sobre el universo, y a los señores que ya lo controlan, no les hacía mucha gracia.
No sé que ha sido de mi equipo, simplemente me trajeron aquí y me dijeron que era viudo y que ya no me podía valer por mí mismo, me diagnosticaron Alzheimer con una tendencia a sustituir el vacío por recuerdos inventados. Podrían haberme matado, pero convertirme en un mártir de la ciencia solo llamaría la atención. Las balas acallan voces pero no conciencias. Sin embargo, ¿quién iba a hacer caso a un viejo loco?
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