¿Cuanto hará? ¿ Seis meses? Se me había olvidado lo que se sentía.
Soy una persona muy ambiciosa, eso me queda claro. ¿Qué si no me habría llevado a un concurso de la RAE? ¿Una noche de hotel en Madrid? No, la necesidad de probarme a mi mismo. Y allí no pensaba en un premio en metálico, ni cruzar el charco, ambicionaba simplemente ganar.
Y perdí. Y me importó más bien poco. Al llegar entendí que no me enfrentaría a personas corrientes, y que la victoria sería, como mínimo, complicada. Y casi con tanta presteza comprendí que eso era por lo único que valía la pena estar ese día allí, en la capital, donde vivieron los clásicos, donde se encontraban dieciséis eruditos que nacieron en el mismo año que yo.
Pensaba socializar lo justo y necesario. Me reía del hecho de que hubiera programada una comida de confraternización después de la prueba. Una hora después del discurso de Gabilondo ya nadie parecía acordarse de aquel fallo que le hizo levantarse de la silla, o de permanecer en ella. Nuestra mayor preocupacíon era el de buscar un sitio donde sentarnos, como una excursión de fin de curso por Madrid.
Me gusta :)
ResponderEliminar¡¡¡finalmente veo una nueva entrada!!!! ya pensaba que habías abandonado tipicoblogdechica para siempre :(
ResponderEliminarjaja yo no abandono nada, Elena!!
ResponderEliminar